Descripción Botánica: El trigo sarraceno o alforfón (Fagopyrum) pertenece a la familia de las poligonáceas (Polygonaceae) y es un cultivo anual, de grano, de 15 a 70 cm de altura. Sus florecillas, que se juntan en delicadas inflorescencias, tienen una coloración blanca o rosada. Después que las plantas pierden las flores, en ellas germinan pequeñas semillas triangulares que tienen forma de triedro, color marrón oscuro y dimensiones de 5 a 7 mmm de largo y de 3 a 6 mm de grosor.

Orígenes: El trigo sarraceno proviene de la parte norte de la India dónde se lo llama “arroz negro”. Gracias a sus muy buenas cualidades dietéticas, nutritivas y de salubridad se difundió con gran aceptación prácticamente por casi todo el mundo. Comenzó a cultivarse hace más de 5 mil años. En el siglo XV a.C. llegó
a China, Corea, Japón, Asia Central, a los países del Cercano Oriente, al Cáucaso y sólo después a Europa.

Consumo como Alimento: Del trigo sarraceno se preparan varios tipos de granos partidos o enteros. El más apreciado es el “alforfón” de grano entero o núcleo. En la cocina tradicional rusa, de trigo sarraceno se preparan papillas, panqueques, albóndigas, sopas, etc. Las pastas de harina de trigo sarraceno son tradicionales para la cocina japonesa (soba) e italiana alpina (pizzocheri). De la misma harina en Francia se hacen los conocidos “crêpes” . Los granos y la harina de trigo sarraceno pueden conservarse durante largo tiempo puesto que las grasas que integran su composición son resistentes a la acidificación-oxidación.

Utilidades del Trigo Sarraceno: El trigo sarraceno contiene microelementos y las más importantes sustancias alimenticias, que son en primer lugar hierro y también calcio, potasio, fósforo, yodo, zinc, flúor, molibdeno, cobalto y asimismo vitaminas B1, b2, B9 (ácido fólico), PP, vitamina E. Por su contenido de lisina y metionina, las proteínas del trigo sarraceno superan a todos los cultivos granarios; una de sus características es su alta asimilación de hasta el 78%.
Los hidratos de carbono en el alforfón son relativamente pocos, pero los que hay son asimilados por el organismo durante un tiempo relativamente largo y, en consecuencia, el estado de satisfacción y saciedad después de una ingesta de trigo sarraceno, también es largo. A diferencia de otros granos, el alforfón no se pone rancio durante un largo período de conservación, ni tampoco se cubre de moho siendo alto el nivel de humedad.
Gracias a su rica composición el alforfón ayuda a curar muchas enfermedades.
Las vitaminas del grupo B tienen propiedades contra el insomnio y el estrés, mejoran el estado de la piel, del cabello y de las uñas. El alto contenido de los ácidos málico y cítrico en el alforfón favorece la digestión de los alimentos.
El alforfón también favorece la limpieza del hígado y la expulsión de excedentes de colesterol, ayuda a la circulación sanguínea del cerebro y al mantenimiento de la vista. Asimismo es recomendado para las personas que tengan debilitada la función del páncreas y de la glándula tiroides o inflamación renal.
Puesto que el trigo sarraceno puede reemplazar a la papa y al pan, es importante en la alimentación de los diabéticos y en las dietas contra la obesidad. Por su contenido de aminoácidos insustituibles, la proteína del alforfón se aproxima a los productos de origen animal, pero se asimila mucho mejor.
Son conocidas las propiedades saludables del trigo sarraceno para la curación de leucosis agudas en calidad de ayuda al procedimiento de quimioterapia. Es de ayuda además para el tratamiento de otras enfermedades y, por último, con el alforfón puede prepararse muchas comidas ricas y sabrosas.